
Se me va el tiempo volando, como si todo lo demás se paralizara. Es una manera interesante de modificar la forma de ver: observar cómo mis pensamientos van y vienen, aventurarme a las posibilidades. Qué color quedará, qué línea, qué pulso será.
Es terapia. Es llegar a lugares y obtener un resultado que quizá no habías imaginado en un principio.
En mi caso, siempre aparecen nuevas posibilidades.
Pintar es medicina para mí. No para sanarme, sino para mirarme. Es como una microdosis de psilocibina 🍄. Me conecta con mi yo más enfocada en el presente, esa que suelta el resultado y solo se atreve.
Eso es lo lindo de pintar en silencio: cuando la obra es solo para mí, cuando la verdadera obra de arte es quién soy mientras estoy frente a mis materiales.
Si me veo desde afuera, la obra de arte soy yo, experimentando, siendo artista de una nueva realidad.
un poema
Cuando pinto
el tiempo deja de existir.
Todo se aquieta
y algo dentro mío empieza a hablar.
Los pensamientos pasan
como nubes curiosas.
Yo no los detengo,
los observo
mientras el color decide por mí.
No pinto para sanar,
pinto para verme.
Para recordar quién soy
cuando suelto el resultado
y me quedo solo con el gesto.
El silencio se vuelve altar.
Los materiales, espejo.
Y frente a ellos
descubro que la obra
nunca fue el papel.
La obra
soy yo
atreviéndome
a habitar
una nueva realidad.

pinta, atrévete a habitar una nueva realidad.
Con AMOR,
Angie Moreno.

Muero por vivir esta experiencia 🥰🤩